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El Computador y La Enseñanza.
Amigos, quiero compartir algunas lecturas que de una u otra manera por su sencillez complementan las seleccionadas por el grupo coordinador y apoyan directamente la construcción de nuestros proyectos.
EL COMPUTADOR Y SUS USOS.
(Tomado de “Tecnología y Educación” Mikel Aguirreagabiria Edit. Narcea.)
EL ORDENADOR EN LA ENSEÑANZA
Se han dado tantas motivaciones diferentes para la necesidad de integrar el ordenador dentro del sistema escolar que uno tiene a veces el desagradable sentimiento de que estamos buscando una enseñanza para el ordenador y no un ordenador para la enseñanza (un rico ejemplo de dichas motivaciones se puede encontrar en O’Shea (1983) p. 2). Una de las posibles tipologías del interés potencial del ordenador dentro de un proyecto pedagógico ha sido presentada por Taylor (1 980): el ordenador como tutor (por ejemplo en la exploración de los modelos matemáticos) y como tutelado (por ejemplo en procesado de información avanzada). Otra tipología es la discutida, por ejemplo, por Neuwirth et al (1984): aprender con el ordenador, aprender a través del ordenador y aprender acerca del ordenador.
Estas tipologías tienen sus méritos pero, a mí me parecen demasiado rígidas para acomodar algunos de los aspectos más interesantes del presente debate sobre el papel y el espacio de la Informática en la institución escolar. Estos aspectos están básicamente relacionados con los componentes epistemológicos y psico-cognitivos de la relación entre profesores y alumnos con una máquina programada y programable.
¿Cómo pueden aprender a utilizar un lenguaje formal en contraposición con un lenguaje natural? ¿Cómo y por qué pueden reestructurar su conocimiento y sus medios para obtener un nuevo lenguaje para ser capaces de interactuar con el ordenador?
El punto crucial en el actual debate es, por lo tanto, la elección entre una participación activa tanto de los profesores como de los alumnos en la relación triangular alumno/profesor/ordenador, en contraposición a una participación pasiva de los alumnos en la relación más instrumental alumno/ordenador. Ambas actitudes activa y pasiva pueden encontrarse en la acción de aprender con, a través y acerca de los ordenadores. Un aparato puede utilizarse como tal (y puede que uno sea incluso incapaz de reorganizarlo después de su utilización) como ocurre en muchos programas CAL (Aprendizaje Asistido por Ordenador); pero también puede ser creado activamente por la clase, como en algunos de los inteligentes usos del lenguaje Logo. Un lenguaje de programación puede aceptarse como tal, pero también puede verse como un objeto de conocimiento, para ser continuamente transformado y enriquecido para satisfacer nuevas necesidades (definiendo, por ejemplo, nuevos primitivos).
Solamente en el marco de un proyecto pedagógico (y social) bien definido será posible la elección entre la participación activa y pasiva. El énfasis en la memorización de las nociones, la lectura rápida, en relación con las normas cognitiva y social, y un aprendizaje más inteligente de los trucos para solucionar los problemas favorecerán el acercamiento pasivo. Si el producto es un autómata (social), no podrá decirse que el sistema escolar ha fallado, sino por el contrario, que ha producido los bienes que se esperaban. El énfasis puesto en el aprendizaje crítico, la experimentación, la participación del grupo en la adquisición del conocimiento, y la intensa interacción profesor/alumno favorecerán el acercamiento activo. Se debe ser consciente de las opciones y de los proyectos e ideologías que se encuentran tras ellas y actuar en consecuencia.
EL ORDENADOR Y EL PROYECTO PEDAGOGICO
Las consideraciones expuestas conducen a unas cuantas conclusiones que conciernen a las potencialidades e intereses de los ordenadores dentro del sistema educativo. Trataré de enunciarlas de un modo muy esquemático pero quizás útil:
a) No existe una necesidad objetiva o intrínseca para una masiva introducción de los ordenadores a todos los niveles de escolarización. Los argumentos en contra están mal definidos y a menudo confunden la realidad con el deseo («las cosas van tan mal en las escuelas que cualquier nuevo artilugio seguramente ayudará») o, aún peor, son el resultado de la presión exterior de origen comercial, económico o ideológico. Las grandes dificultades con las que se encuentran las escuelas no dependen de la falta de un artilugio tecnológico más. Si no se reconocen las raíces (sociales y cognitivas) de dichas dificultades, la introducción de los ordenadores será útil únicamente para ocultarlas durante un corto espacio de tiempo.
b) Una inversión masiva en ordenadores y un uso pasivo de su procesamiento, computarización y potencialidades gráficas dentro del contexto educativo sólo podría enfatizar el modo mecánico de aprendizaje que caracteriza a nuestras escuelas y que satisface la necesidad social de crear (social y cognitivamente) autómatas normalizados.
c) Demasiado énfasis en el poder del ordenador y en la creación de una nueva dependencia del ordenador empobrecerá y hará más dudosa la capacidad de construcción de conocimientos de los propios jóvenes, ya que la perfección y la verdad del conocimiento será por definición el dado por la propia máquina. Los límites del ordenador y de cualquier aproximación cuantificada y computerizada al conocimiento deberían de ser estudiados y explicados al mismo tiempo que sus ventajas obvias.
d) Un uso cuidadoso de los ordenadores precedido por un análisis personal, la reflexión y razonamiento cualitativo, discutidos cualitativamente a nivel de la clase suministraría algunas herramientas de interés a profesores y alumnos, ayudándoles a explorar y desdoblar las tentativas para crear modelos más formales, permitiéndoles almacenar, trazar y procesar una gran cantidad de información.
e) La positiva perspectiva del tercer punto, solamente puede llegar a ser una realidad si se controla y gradúa la introducción de los ordenadores en el proyecto pedagógico y si tiene lugar al mismo tiempo que otros cambios más fundamentales: una mayor autonomía de los estudiantes en los proyectos de aprendizaje, una sensibilidad mayor de los profesores a las realidades efectivas, psico-cognitivas y psico-pedagógicas de la construcción del conocimiento infantil.
Como última advertencia, desearía proponer una reflexión sobre el siguiente párrafo:
«... el ordenador es una metáfora poderosa y nueva para ayudarnos a entender muchos aspectos del mundo pero esclaviza la mente de los que no tienen otras metáforas y pocas otras fuentes a las que acudir» (Weizenbaum, 1976).






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